Quizás, cada mañana, el sol ilumine mis dias...
Pero ¿es solo el sol?
No, también tú...
La paz de tus silencios,
el sentir de tus suspiros,
el saber de tus palabras...
iluminan mis días...
Tu única presencia
ilumina mis días...
Iluminan mis días
los sueños compartidos ...
Y llega la noche
y tu luz se convierte en mi luna,
y me abraza,
y se funde conmigo,
y me invade tu sueño...
Y así, esperando de nuevo la luz de mi día,
duermo cada noche al abrigo de tus brazos...

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