26 de Mayo de 2007
Sábado noche.
Acabo de entrar en casa.
Hace días que sé que mi compañera de piso, mi primita, mi amiga, se irá de casa. Se irá de ésta la que ha sido nuestra casa durante los últimos meses.
Y pienso que es increíble como el día a día nos arrastra, nos engulle, nos atrapa, a veces, incluso, no dejándonos pensar en lo que nos ocurre. Y, aunque nos de la sensación de que estamos viviendo a tope, hay cosas que se nos escapan, aún sin querer.
De eso he sido consciente hoy. He entrado en casa, en nuestra casa, y he notado tu ausencia. Y, de repente, se ha abierto ante mí todo un mundo de sentimientos encontrados, de sensaciones, de vivencias, de recuerdos... un mundo que me ha traído a tu lado. Ha sido como despertar del sueño en que vivía. En ese momento he sido consciente de que te ibas. De que se acababan las llamadas del "voy" o "vengo". Las charlas en tu cama, las dos acostadas. Las risas de la mañana, cuando nos cruzábamos en la ducha. Los colacaos de noche, en pijama, como tú decías en tu mail. Las largas charlas de amigas, comentando las vivencias, sentadas en el sofá. Se acababan muchos momentos compartidos.
Es cierto que otros vendrán, que probablemente sean más. Pero no serán los mismos. Aquellos quedaron atrás. Hoy he sido consciente.
Escribo esto a las tres de la mañana porque no he podido evitar decirte lo que siento. Y es, que te voy a echar de menos. Te voy a echar mucho de menos.
Quiero decirte que he pasado aquí, contigo, momentos realmente bonitos. Y que lo voy a echar de menos.
Siempre hemos hablado que hay que estar feliz, disfrutar cada día a tope y valorar todo lo bueno que nos rodea que, gracias a Dios, son muchas cosas. Contigo lo he hecho. Porque tú haces que las cosas se vean bonitas, que lo sencillo se vuelva especial. Gracias.
Espero que esta nueva etapa en tu vida te llene de felicidad. Que tus sueños y tus ilusiones no se queden solo en eso. Que cada día sea un día especial para ti. Y que Oscar sea capaz de hacerte sentir lo especial que eres y lo especial de cada día. Deseo que seas tremendamente feliz a su lado.
¿Sabes? Dicen los estudiosos que nacemos y morimos solos. Que, en realidad, estamos solos. Pero no estoy deacuerdo. Es cierto que nacemos solos y que nos vamos solos pero, no estamos solos. Hay personas en nuestras vidas que nos son imprescindibles para vivir felices, para hacernos sentir bien cada día, para hacernos disfrutar de momentos sencillos. Personas cuyo abrazo, cuyo beso, nos pueden hacer resurgir de nuestras penas, de nuestras preocupaciones. Esas personas somo tú y yo. Son ellos. ¿No te parece?.
Prima, amiga...sé feliz.
Y cuenta conmigo.
Te quiero "tortuguita"
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